Hoy he estado con Zalo paseando por Liérganes. Acaba de comprarse una cámara y quería practicar un poco. Se trata de una máquina compacta, pero con una buena lente y con un buen zoom. Trae todos los controles necesarios como para que la curiosidad por la fotografía comience a hacer su trabajo.

Hemos encontrado una buena cascada, un sitio bonito y tranquilo donde poder enredar un rato.

No ha llegado a un par de horas, pero ha sido muy entretenido y me ha gustado el sitio, así que volveré seguro.

Aunque evidentemente no soy nadie para dar consejos, como se trata de un amigo, de momento sólo le diré una cosa. Lo único que no hay que hacer cuando se está empezando es desanimarse. Y mucho menos ahora que empezar no le va a salir por un ojo de la cara, ¡como me costó a mí!

Espero que sea capaz de transmitirle el gusanillo por este hobby. De momento parece que le ha gustado y eso es lo primero.